El movimiento como herramienta

Movimiento y danza son una poderosa herramienta de exploración personal
El movimiento como herramienta

El poder del movimiento

Podemos afirmar que la danza existe desde que la vida existe. Presente en todas las culturas, las personas nacemos con un sentido rítmico y musical. Eso transforma en capacidad innata nuestras ganas de movernos al ritmo de la música.

Podríamos decir que mover el cuerpo es movernos a nosotros mismos, remover nuestra historia y nuestro yo. Lo cual conlleva trabajar con las emociones y en consecuencia, con lo que no queremos o no somos capaces de ver.

Es irrelevante cómo lo hagamos. Ya sea haciendo deporte, caminando, marcando el ritmo con los pies o a través de una bella danza, alteramos nuestro estado de conciencia agitando nuestros pensamientos y emociones. Ese movimiento nos permite evolucionar y por consiguiente, avanzar.

Tipos de movimiento

Existen cuatro tipo de movimientos: inconscientes, libres, aprendidos y perfeccionados. También los hay de carácter masculino, femenino y animal.

A través de ellos podemos representar emociones: alegría, rabia, fuerza, tristeza… Independientemente del tipo que sean, el primer paso consiste en observar.

El trabajo radica en convertirnos en observadores de nosotros mismos dejando de lado los prejuicios.

Se trata de permitir que afloren los pensamientos, las emociones e incluso nuestros miedos sin emitir un juicio de valor.

La danza es inherente al ser humano y ésta se compone de movimientos. Se dice que todo está en nuestro cuerpo.

En él están contenidas nuestras emociones, nuestra historia, la conciencia que tenemos de nosotros como individuos y hasta la forma en la que percibimos, y comprendemos el mundo.

El movimiento como herramienta

El siguiente paso consiste en tener presente que los movimientos son herramientas que nos permiten explorarnos.

Los movimientos nos ayudan a descubrir partes de nosotros mismos que ni imaginábamos tener y eso permite liberar emociones que estaban presas en nuestro interior.

A través del movimiento podemos curar viejas heridas que serían difíciles de enfrentar de otro modo.

En otras palabras, facilitan tanto nuestro desarrollo personal como el profesional.

Siendo conscientes de nuestro papel de observadores y exploradores a través del movimiento, poco importará el tipo de danza que decidamos desarrollar, lo único importante es moverse. Las posibilidades son innumerables.

Danzas femeninas como herramienta

En mi caso, como consecuencia de mi experiencia profesional, he decidido centrarme en todas aquellas que ayudan al despertar de la feminidad.

Mi interés se centra en todas las danzas que rescatan el principio femenino y conforman los diferentes aspectos que representan las mujeres en la sociedad.

He elegido un conjunto de bailes que destacan por su valor cultural, por su gran carga sensual, o por ambas.

Eso no significa que la energía masculina no esté presente. Todos los tipos de danza poseen elementos masculinos y femeninos.

El trabajo reside en utilizar el movimiento como herramienta para desbloquear emociones y creencias. Son clases de baile que nos permiten observar como nos sentimos en diferentes papeles.