Samba

Un símbolo de resistencia y lucha
clases de samba en San Sebastián

La primera samba

“Quem não gosta de samba bom sujeito não é” (Si no te gusta la samba no eres una persona de fiar), dice el estribillo de una famosa música brasileña.

Este 2016 la samba está cumpliendo 100 años de existencia. Esta fecha hace referencia a la primera samba registrada oficialmente en la Biblioteca Nacional. “Pelo Telefone” fue registrada en 1916 por Donga, aunque fue compuesta por varias personas en la casa de Tia Ciata.

Considerada inicialmente como un maxixe (ritmo proveniente de la fusión de la polca europea y el lundu de origen africano), entró en la historia como la primera samba grabada en el país. A pesar de que otras muchas sambas ya habían sido compuestas anteriormente.

Como surgió la samba

A comienzos del siglo XX Río de Janeiro era un lugar efervescente. La república acababa de ser proclamada y el país vivía los primeros años de la abolición de la esclavitud (1888). La ciudad crecía y se modernizaba, atrayendo una masa de trabajadores negros que emigraban de diferentes puntos del país.

En la zona portuaria de la capital carioca se destacaba la Pedra do Sal, considerada la cuna de la samba. Desde el siglo XVIII el Cais do Valongo, región situada en la misma área, funcionó como mercado de esclavos desde el 1769 al 1830, y fue la puerta de entrada a Brasil desde África para 500.000 de ellos.

Tras la abolición, los esclavos indultados fueron marginados y no se creó una política de integración en la sociedad carioca. Muchos de ellos se instalaron en los alrededores de la Praça Onze y la Pedra do Sal, lugares donde ya existían reminiscencias de un quilombo. A éstos se les unieron los soldados negros que regresaban de la guerra de Paraguay, que se instalaron en las favelas próximas a estas áreas.

Esa comunidad negra de diferentes orígenes pasó a ser conocido como la Pequena Africa, que a día de hoy ocupan los barrios del Santo Cristo, Saúde y Gamboa.

Pedra do Sal

Fue en la Pedra do Sal, lugar situado en torno a una roca que los estibadores comenzaron a reunirse en rodas para cantar y bailar. También se realizaban rodas de capoeira y surgieron los primeros ranchos carnavalescos, afoxés y rodas de samba.

La cultura afro-brasileña se formó a partir de la fusión de la cultura traída por los esclavos y las influencias europeas. Los batuques estaban presentes en las haciendas coloniales, fiesta religiosas y en las manifestaciones afro-brasileñas como el jongo, la umbingada, el tambor do criola y la congada.

Los géneros musicales considerados como los predecesores de la samba son el lundu y el maxixe, los cuáles se hicieron muy populares a finales del siglo XIX y comienzos del XX. El lundu se caracteriza por letras animadas y una danza de carácter sensual. El maxixe utilizaba la flauta, la guitarra y el cavaquinho, que más tarde influenciarían la aparición del chorino.

Herederos de Tia Ciata

Los negros procedentes de Bahía fueron el grupo más numeroso de emigrantes. Muchos de ellos se establecieron en la región portuaria y en viejas casas próximas al centro de la ciudad, donde el alquiler era más barato y podían encontrar trabajo como estibadores.

Las familias bahianas giraban en torno a la religión yoruba, la cual era liderada por las madres y padres de santo que organizaban sus candomblés en las casas de la Pequena Africa. Estos centros desempeñaron un papel fundamental para fortalecer la organización social de toda aquella comunidad negra.

Las mujeres bahianas eran conocidas como “tias”, destacaban por dar apoyo y ser el centro de las relaciones en la comunidad, y las familias que llegaban a Río. Muchas de ellas eran dueñas de pensiones y servían comida a los trabajadores. Los rituales y celebraciones religiosas se celebraban en los terreiros de las “tias”, eran fiestas que duraban hasta el amanecer.

Otra de las bases para la formación de la samba carioca fue la samba de roda bahiana traída por los inmigrantes provenientes de Bahía. Con origen en el siglo XIX en el recôncavo baiano, la samba de roda es una manifestación cultural donde los hombres tocan y las mujeres van bailando de una en una ocupando el centro de la roda.

Los bahianos también se encontraban al frente de los ranchos, éstos promovían fiestas en festividades religiosas con batuques, danzas y cortejos a lo largo del centro de Río. Los ranchos son considerados los predecesores del origen de los desfiles de carnaval y pueden equipararse a los actuales blocos carnavalescos con disfraces y músicas propias.

Una de las bahianas más famosas fue Tia Ciata. Nacida en Santo Amaro, fue madre de santo, modista y pastelera. Vendía aperitivos y dulces por las calles del centro. En su casa de la Praça Onze tomó el papel de promotora cultural y organizó bailes legendarios que atraían visitantes de diferentes partes de la ciudad, lo que desembocó en la formación de toda una generación de músicos cariocas. La samba introdujo nuevas melodías e instrumentos.

A partir del 1930 la samba conquista un espacio en el mercado cultural y pasa a ser escuchada en la radio hasta volverse famosa y ser difundida por todo el país.

En las décadas siguientes se crean otros géneros a raíz de la samba: partido alto, pagode, samba-enredo, samba-rock y la bossa nova.

La samba abrió las puertas para que una música abiertamente negra fuese aceptada en el escenario musical de la época y con el paso del tiempo, pasó a ser uno de los mayores símbolos de la identidad brasileña.

En la casa de Tia Ciata se tocaban choros y maxixes organizados en diferentes grupos de instrumentos, mientras que en el jardín de la parte trasera se celebraban rodas de samba con un formato más improvisado.

Por su casa desfilaron los grandes nombres de la música brasileña: João da Baiana, Pixinguinha, Sinhô y Donga. Considerados por muchos sambistas como los grandes maestros del género.

La muerte de Tia Ciata en 1924 es considerada como el símbolo del fin de una época y el nacimiento de la samba carioca. Sin embargo, la Pedra do Sal se convirtió en el punto de encuentro de sambistas y admiradores de este estilo musical, y hoy en día es uno de los principales reductos de la resistencia de la cultura afro-brasileña.

El origen de la palabra samba

La palabra samba es de origen africano. Su primer registro en Brasil se remonta al año 1838 en la revista “O Carapuceiro” de Pernambuco. No obstante, todavía no existe un consenso entre los historiadores. Según Nei Lopes, gran estudioso y compositor de samba, provendría de la etnia quioco, donde la palabra samba significa saltar y divertirse. Otros dicen que viene del quimbundo “semba”, lo que significa ombligo u oración. El quimbundo es una lengua bantú que se hablaba en Angola. Para muchos pueblos bantús, la música era un elemento religioso y la umbingada hacía referencia a danzas sagradas, donde se desarrollaba una especia de ritual de fertilidad y conexión con las fuerzas del universo.

En Brasil, la umbingada es una danza y música que se desarrolló a partir del siglo XVI traída por los esclavos de origen bantú, pueblo originarios del Congo y Angola. Se caracterizaba por el choque de los ombligos entre las parejas participantes que se disponían en una fila bailando al ritmo de los tambores.

Las escuelas de samba

En 1928 es fundada en Río de Janeiro “Deixa Falar”, la primera escuela de samba. Ella dio origen a la actual Estácio de Sá. Sus integrantes son considerados los padres del actual formato de la samba, con un ritmo más orientado a la danza y el uso de la cuíca, el surdo y el tamborim.

En un comienzo, sin horario ni recorrido fijo, los diferentes grupos pasaban por la Praça Onze frente a las casas de las “Tias baianas”, donde hacían una breve parada para rendirles homenaje.

En 1932, Mario Filho, periodista deportivo y propietario del Mundo Sportivo, patrocina el primer concurso de escuelas de samba, donde 19 escuelas desfilaron a lo largo de la Praça Once. Ya en 1935 se legalizan las escuelas de samba y se oficializan los desfiles.

El término “escola de samba” surgió porque frente a la sede de “Deixa falar” había una escuela donde se aprendía portugués y matemáticas. De esta forma se decidió que “Deixa falar” enseñaría samba.

También fue la forma de ganar aceptación entre las diferentes clases sociales y otorgar respeto a los sambistas. La samba nacía en las favelas y la escuela de samba les daba cierto aire de organización y seriedad.

La idea consistió en crear un bloco de carnaval que desfilase al son de ese nuevo género musical llamado samba, al contrario de los ranchos carnavalescos que lo hacían al compás de las marchinas.

Tras la aparición de “Deixa falar”, en los años siguientes surgen Portela, Mangueira, Salgueiro y Unidos da Tijuca, entre otras. Alcanzan tal repercusión como espectáculo y fenómeno musical, que a partir de ahí comienzan a surgir nuevas escuelas de samba cada año.

Samba no Pé

Dentro del género musical que conocemos como samba existen diferentes variaciones. El estilo que se conoce como samba no pé (samba en el pie), se baila sin pareja, generalmente se improvisa y es el que se suele ejecutar en los grandes desfiles de las escuelas de samba en el sambódromo de Río de Janeiro.

La samba no pé se ensaya a lo largo del año en las quadras, espacios diáfanos similares a un polideportivo que las escuelas utilizan para realizar sus ensayos de caranaval. Cada escuela de samba carioca posee su propia quadra, éstas son consideradas toda una institución.

Malandros y Cabrochas

Los bailarines de samba no pé son llamados passistas, el término correcto aplicado a los hombres es malandro y cabrocha para las mujeres. Cada escuela tiene una media de 60 passistas.

Verles bailar es un auténtico espectáculo de energía y pasión. Realizan cruces y saltos de piernas tan rápidos, que a veces resulta hasta difícil distinguir un movimiento de otro. Cada uno de ellos tiene la misión de mostrar su destreza para interpretar los vertiginosos toques de la batería sin perder la sonrisa ni un solo momento.

Normalmente se inician en el estudio de la samba no pé desde pequeños y en muchos casos, es un arte trasmitido a través de generaciones.

La samba no pé es el grito de libertad de las clases más oprimidas de la sociedad carioca. La vía de escape para relajarse, socializar y olvidarse un poco de los múltiples problemas a los que se enfrentan.