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Chita

Un tejido con más de medio milenio de uso y viajes por el mundo.
chita tejido brasileño

Chita

La chita es un tejido que irradia felicidad. Elaborado con algodón, generalmente se estampa con flores, plantas u otras expresiones de la naturaleza característica de los climas tropicales.

Dichas estampas suelen ser realizadas sobre un tejido conocido como morim. Un típico diseño de chita sobre un tejido que no sea morim, no es chita.

Colores primarios y secundarios cubren sus tramas con tonos vivos. Sus intensos colores además de tropicalizar los tejidos, sirven para disfrazar las irregularidades y pequeñas imperfecciones de la tela.

Todo brasileño que se precie, vio, tocó, compró o al menos escuchó hablar de la chita. Ella es la máxima expresión de “brasilidad”.

Hace un tiempo, sólo era un tejido barato con estampas estridentes. Sin embargo, recorrió un largo y apasionante camino hasta llegar a Brasil.

La historia de la chita incluye viajes marítimos, antepasados orientales y muchos, muchos colores.

La ruta de la Indias

Los portugueses durante sus intercambios comerciales con la India comenzaron a llevar tejidos de algodón a Europa.

Las religiones dominantes del país, hinduismo e islamismo, prohibían los motivos figurativos. Razón por la cual, las estampas más comunes eran motivos florales y arabescos.

Aquellos tejidos llegados de la India rápidamente conquistaron a los europeos. Y así como la pimienta, el azafrán, el curry o la canela, se expandieron por toda Europa.

El tejido indio originalmente llamado chintz, llegó a Francia como indiennes y a Italia como mezzaro.

Moneda de cambio

Brasil tardó bastante en entrar en la ruta de la chita porque tuvo un lento desarrollo textil. Ello se debe a que los portugueses sentían cierto rechazo al trabajo manual y tanto artesanos como teñidores eran marginalizados.

Por otro lado, debido a los acuerdos comerciales entre Portugal e Inglaterra, los portugueses estaban obligados a comprar tejidos británicos. Motivo que impidió la producción en suelo brasileño.

En determinado momento, Brasil fue obligado a importar tejidos estampados de algodón fabricados en India e Inglaterra. Este acuerdo, sirvió como moneda de intercambio con los traficantes de esclavos.

Tristemente, el tráfico de esclavos impulsó la industria textil y una tímida revolución industrial.

Como consecuencia, la producción de chita brasileña fue retrasada por varias imposiciones portuguesas. De hecho, la reina Maria I firmó un documento en 1785 que prohibía la manufactura en Brasil y ordenaba desmontar, y enviar a Portugal cualquier telar que estuviese en Brasil.

Nace la chita en Brasil

En la elaboración de los tejidos, Brasil contribuía tan sólo con el algodón. El algodón brasileño llegó a abastecer las industrias inglesas y su producción se expandió por la colonia.

En Minas Gerais, la industria textil llegó a desarrollarse tanto y los tejidos fabricados eran de tanta calidad que incluso eran enviados a otras capitales.

Este hecho preocupó a los portugueses debido al documento emitido por la reina Maria I, sin embargo, los mineiros continuaron tejiendo de forma clandestina.

Al mismo tiempo, la familia real portuguesa se vio obligada a emigrar a Brasil por causa del dominio napoleónico. Junto a ella, llegó el permiso para producir finalmente los tejidos en Brasil, ya que éste se convirtió en la capital del imperio.

Los tejidos manufacturados en territorio brasileño, eran estampados con sellos en unos lugares llamados “chitarias”. Aún faltaba un poco para un desarrollo industrial mayor pero el primer paso había sido dado.

Chita y samba

La chita fue el tema escogido por la escuela de samba Estácio de Sá en 2009. El libro “Que Chita Bacana”, fue utilizado como fuente de búsqueda.

Durante el desfile, la chita se mostró como un auténtico ejemplo de la cultura brasileña.

Su “descubridor”

El responsable en llevar la primera remesa de tejido a Europa, fue el navegante portugués Vasco da Gama.

El tejido del pueblo

La industrialización brasileña atrajo más gente al Nuevo Mundo. Los colonizadores europeos eran convocados para suplir la demanda de plantas industriales, ferroviarias e incluso para trabajar en la agricultura.

No obstante, los inmigrantes preferían utilizar ropas de sus países de origen a pesar de que éstas no se adecuaran al clima brasileño. Por tanto, la chita pasó a ser utilizada por la clase más pobre.

En 1872 se fundó la Companhia de Fiação e Tecidos Cedro&Cachoeira en Curvelo (Minas Gerais). Fue la primera industria grande en producir chita en Brasil.

A pesar de que hoy en día continúa abierta, dejó de producir chitas en 1973.

Companhia Fabril Mascarenhas

En 1912 surge la Cia. Fabril Mascarenhas en Alvinópolis (Minas Gerais). La única empresa que produce chita a día de hoy y que comenzó la producción de dicho tejido en los años 70.

En 1965 la fábrica Rômulo Franchini (Diamantina), São Roberto (Gouveia) y Fabril Mascarenhas se unen formando la Estamparia S.A. (Belo Horizonte).

La chita es tan importante en Alvinópolis que desde el 2009 se celebra el Chitafest. Toda la ciudad se vuelca en la organización de este gran festival de chita.

Es una fiesta que normalmente se celebra en junio y dura 3 días. El Chitafest muestra las nuevas tendencias en decoración y organiza su tradicional desfile de moda, donde los diseñadores presentan sus creaciones.

Tropicalismo

El Tropicalismo nacido como arte conceptual de la mano de Hélio Oiticica a finales de los 60, fue un movimiento que revolucionó la escena cultural del país.

Y como era de esperar, tomó como referencia la “brasileñísima” chita como símbolo para vestirse.

El movimiento adhirió músicos, cineastas, actores e intelectuales brasileños bajo ideas anarquistas y revolucionarias en plena dictadura militar.

Caetano Veloso y Gilberto Gil fueron dos de sus protagonistas fusionando la bossa-nova, el rock’n roll y la psicodelia en su álbum Tropicália.

La chita a día de hoy

En el S.XXI la chita se convirtió en uno de los grandes símbolos de la identidad brasileña. Debido a que siempre estuvo presente en el imaginario del país, es una de esas cosas que llegaron para quedarse.

Considerado en origen un tejido popular, en los años 50 dio el salto a las pasarelas de la mano de la estilista Zuzu Angel.

La chitinha o chitão, dependiendo del tamaño de sus flores, se abrió un importante hueco en la confección de ropa y en la decoración.

Hoy en día es utilizada en todo tipo de muebles, almohadones, manteles, lámparas, tiestos… Las posibilidades son infinitas, la lista es interminable y los resultados impresionantemente bonitos.

Y ni que decir tiene, que es imprescindible en las rodas de samba. No hay samba que se precie, que no ostente un bonito mantel de chita sobre la mesa en torno a la cual se agrupan los músicos.

Es también un referente clásico en el tradicional cortejo de maracatu nação en Pernambuco. Desfile donde las catirinas (esclavas) bailan con bonitas faldas de chita.

Pero si hay un lugar donde la chita es la auténtica protagonista, es durante las festas juninas. Fiestas típicas del nordeste brasileño referentes a la festividad de sus patrones: Santo Antônio, São Pedro, São João, y al solsticio de invierno.

Las celebraciones transcurren a lo largo de junio, julio y agosto, y utilizan el tejido tanto para la decoración, como en las vestimentas.